

Finalmente en 1973 presentó su modelo de producción en el Salón de Tokio, llamada Suzuki RE5, convirtiéndose en el modelo insignia de la marca.

Los ingenieros lograron diseñar una superbike que ofrecía un desempeño fuera de serie, el motor rotativo era suave, sin vibraciones, silencioso, potente y con un número de piezas móviles mucho menor que el clásico motor estandar Otto.
Muchos fabricantes experimentaron con este tipo de motor y algunos prototipos fueron presentados a principios de los 70, pero Suzuki fue el único fabricante que equipó un motor rotativo en una moto producida en masa.
Algunos aspectos del diseño de la RE5 eran tan revolucionarios como su motor. El panel de instrumentos y luces traseras estaban contenidos en formas cilíndricas para acentuar el concepto rotativo, los escapes se diseñaron especialmente para poder discipar el calor generado por su motor con una tobera que permitía circular aire fresco alrededor del tubo central de escape.
En rasgos generales la moto se parecía mucho GT750 insignia 2T de la compañía.
Pese a este revolucionario diseño, la RE5 tuvo sus días contados y en 1976 se discontinuó por escasas ventas.
Pese a que la tecnología del motor rotativo es superior en muchos aspectos a la tecnología del motor convencional, los ingenieros de Suzuki se enfrentaron a una serie de retos para poder adaptar esa nueva tecnología al diseño de una superbike. Muchas de esas soluciones terminaron siendo verdaderamente complejas, como la lubricación, que en este motor requirió de dos circuitos independientes debido a la alta temperatura que desarrolla.
Haciendo una retrospectiva, no deja de ser asombrosa esta moto ya extinta.













