Salú MAESTRO !!!!
Quien tuvo, retuvo. Y Kevin Schwantz lo ha demostrado en las 8 Horas de Suzuka subiendo al podio.
A sus 49 años, el ex campeón del mundo de 500 cc sorprendió a todos al volver a enfundarse el mono para disputar la prueba estrella del Mundial de Resistencia.
Schwantz, haciendo equipo con los japoneses Kagayama y Abe, asimismo ex mundialistas, llevó su Suzuki al tercer puesto de la prueba a sólo una vuelta de los ganadores, la Honda de Tajahashi, Haslam y Van der Mark.
La segunda posición fue para la Suzuki de Tsuda, Aoki y Brookes.
El español David Checa, acompañdo por los franceses Foray y Lagrive, entró 5º con su Yamaha en la meta a dos vueltas.
“Ha sido un honor poder volver a rodar aquí. He intentado dar lo máximo pero sin cometer errores en mi relevo. He tenido la suerte de contar con una gran moto, un excelente equipo. Estoy muy satisfecho”, dijo Schwantz.
Kevin no llevó su casco habitual, sino uno con los colores de Wayne Rainey, que fue uno de sus rivales y quedó parapléjico en una caída. “Quería mostrar mi respeto y admiración por Wayne en esta carrera”.
Ahora ya hay quien pide una 'wild card' en MotoGP para él. Todavía podría correr porque el reglamento admite pone un tope de edad para correr, 50 años.
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Kevin Schwantz resucita el espíritu de Suzuka
Su presencia en las 8 Horas recupera el interés por la carrera
MOTOWORLD.ES. FOTOS: SUZUKI RACING.

La participación de Kevin Schwantz en las 8 Horas de Suzuka, con su presencia en el podio final de la carrera, ha permitido que la prueba japonesa recuperara el protagonismo que tuvo en épocas pasadas, algo que se había perdido.
Kevin Schwantz sólo hizo un relevo en las 8 Horas de Suzuka, pero posiblemente se trate del relevo mediáticamente más rentable en la historia de la carrera. Desde que se anunció su participación se despertó el interés por la presente edición, como si de golpe se hubiera recuperado la expectación que esta carrera despertaba. Durante los años ochenta y noventa, y en los primeros años del siglo XXI, las 8 Horas de Suzuka era algo más que una prueba del Mundial de Resistencia. Para los fabricantes japoneses era la prueba cumbre del motociclismo, y una victoria en Suzuka valía tanto como un título mundial de 500 o MotoGP. Pero los crecientes compromisos de las primeras figuras de MotoGP terminaron alejando a las estrellas del motociclismo de Suzuka, y han sido los pilotos de SBK quienes han terminado entrando en la competición con mayor autoridad, alejando el interés por la carrera fuera de Japón.
Este año, sin embargo, las 8 Horas de Suzuka ha sido seguida con más atención gracias a la presencia de Kevin Schwantz, que a sus 49 años, tras 18 apartado de la competición, decidió unirse al Team Kagayama, del también veterano Yukio Kagayama, y junto al no menos mítico Noriyuki Haga, formaron un trío de alto nivel que despertó el interés de la afición y los medios de comunicación.
Al final el resultado fue excelente: tercera posición, algo que pocos consideraban antes de los entrenamientos. “Sé que esta carrera no es fácil de ganar. Pero en esta ocasión Yukio hizo un muy buen trabajo. Fue la única condición que le puse para venir a Japón y volver a correr. Ha convertido su equipo del campeonato japonés de SBK en un competidor de nivel del Mundial de Resistencia. ¡El esfuerzo de Yukio fue excelente!”, comentó Schwantz tras la carrera, reconociendo la gran labor desarrollada por Kagayama, “alma mater” de todo el proyecto, una suerte de hombre-orquesta que dirige el equipo y le da al mango como el que más.
El peso de la carrera estuvo tanto en manos de Kagayama como en las de Haga, que terminó exhausto en el último relevo, de noche y bajo la lluvia, hasta el punto de que no tuvo fuerzas para subir al podio. Los 38 años de Haga también se hacen notar… La atención se ha centrado en Schwantz, aunque fue quien menos tiempo estuvo en pista: “En la carrera sólo hice un relevo, pero realmente disfrute junto a los jóvenes pilotos japoneses. Conseguimos la tercera posición y quiero dar las gracias a todos y cada uno de los miembros del equipo”, reconoce Schwantz, que no ha dudado en destacar a Kagayama como el hombre clave: “Yukio me dijo, ¡eres mi ídolo! A mí me gustaría decir a Yukio: ¡Eres una superestrella!”, respondía Schwantz ante tanto halago. Sin olvidar tampoco el detalle que tuvo hacia Wayne Rainey, luciendo su casco en la carrera (foto), en el escenario donde tantas veces se midieron en su etapa de 500.
Lo cierto es que de uno u otro modo, esta carrera ha despertado la ilusión por las 8 Horas de Suzuka. “Ojalá que todos los fabricantes se vuelquen en la carrera como hacían en los noventa”, decía Kagayama, ilusionado como pocos, no tanto por el podio como por haber subido a él junto a Schwantz: “¡Me parece increíble estar en el podio con mi héroe, Kevin Schwantz!”, no paraba de repetir.





