Hola, Mauro!
Te cuento mi experiencia...
Resulta que recién había comprado la moto (mi primera moto) y andaba por los 20km más o menos, así que estaba nuevita, nuevita.
Un domingo, con la idea de practicar un poco me puse un saco de cuero negro que tengo, y me fuí a "pavonearme" por el barrio con La Colorada.
Estaba fachero con mi saco negro pero andaba medio temeroso, o mejor dicho: medio cagado de culito apretado, pero con la convicción, la voluntad, y el entusiasmo del aprendiz de motero.
El asunto es que el tránsito estaba tranquilo, la tarde limpia y soleada, y el viaje era prometedor...
La cosa es que yendo a menos de 40km/h, aminoro aún más la marcha para doblar en una esquina y
con un poquito, pero sólo un poquito de agua que había en una cuneta, la rueda de atrás me pegó una coleada que me hizo subir los huevos a la garganta a velocidad luz.
Así las cosas, cuando llegué a casa lo llamé a mi hermano y a fuerza de promesas, llantos, porfavores, y creación de sentimiento de culpa, logré manguearle la luca que me hacía falta para cambiar las mortíferas Sakura por unas Michelín que aún hoy (la colorada tiene ya 10.000km) sigue haciendo las delicias de quien suscribe estas líneas.
Y hablando de esto... Ahora que recuerdo, ya con 10.000km es hora de cambiar nuevamente los cauchos.
Así que veré si llamo a mi otro hermano (por suerte somos cinco) y a fuerza de promesas, llantos, porfavores, y creación de sentimiento de culpa logro que me financie unos mangos para tal fin...
Vayan abrazos virles para toda la muchachada...
Atte: Juan Pablo.